
Escudo de Cataluña, sacado de Falar y Lleer

Escudo del Valle de Arán, sacao da Wikipedia
El occitano, o aranés es lengua oficial, junto co el catalán y el castellano en el Valle de Arán (Lleida), pero desde del 22 de Septiembre de este año es también oficial en toda Cataluña. Además será la lengua preferencial en el Valle de Arán, lo que quiere decir que en el Valle de Arán la lengua en la que las instituciones han de expresarse (por defecto) es el occitano.
Cataluña es una Comunidad Autónoma del Estado español con más de 7 mill. de habitantes, en la que conviven tres lenguas oficiales, dos autóctonas (que nacieron en la propia Cataluña), el catalán y el occitano, y una alóctona (que vino de fuera), el castellano. Además una de sus lenguas autóctonas es la lengua hablada en casi toda Cataluña, mientras que el occitano en Cataluña se habla únicamente en el Valle de Arán (que tiene 10.295 habitantes).

Foto: Letreros en aranés (Wikipedia)
En ese sentido se pueden hacer ciertos paralelismos con Asturias, si bien hay que salvar ciertas distancias, ya que frente a los 7 mill. de habitantes de la Comunidad Autónoma catalana, Asturias supera por poco el millón de habitantes. Pero también en Asturias conviven tres lenguas, dos autóctonas (el asturiano y el gallego-asturiano) y una alóctona (el castellano, aunque al contrario de lo que pasa en Cataluña sólo el castellano es oficial.
Como en Cataluña, una de las lenguas es la propia de la mayor parte del territorio, el asturiano, mientras que el gallego-asturiano se habla solamente en un pequeño rincón de Asturias, que se suele llamar Eo-Navia (o Navia-Eo). En el Eo-Navia viven alrededor de unas 40.000 personas. En este sentido también hay que marcar una diferencia entre el Eo-Navia y el Valle de Arán, pues mientras la población aranesa supone aproximadamente un 0,14% del total de la población catalana, la población eonaviega supone un 4% de la población asturiana.
Tanto el gallego-asturiano como el occitano son lenguas eminentemente rurales, mientras que el catalán y el asturiano se hablan tanto en el campo como en la ciudad (si bien en el caso del asturiano el castellano ha comido terreno en las principales ciudades).
En las escuelas del Valle de Arán conviven el castellano, el catalán y el occitano, mientras que en las del resto de Cataluña conviven el catalán y el castellano, no habiendo aún presencia de la lengua occitana fuera del Valle de Arán. En las escuelas del Eo-Navia conviven el gallego-asturiano y el castellano, pero no el asturiano. Y en las del resto de Asturias conviven el asturiano y el castellano, pero no el gallego-asturiano. Hay una diferencia profunfa, ya que en Cataluña el catalán y el occitano se plantean como lenguas de comunicación, lenguas vehiculares. Esto es, un niño catalán puede ir a clase de Matemáticas en catalán. En Asturias la presencia de las asignaturar de Lengua Asturiana y de Gallego-Asturiano es anecdótica, y no se da en todas las escuelas, por lo que la convivencia lingüística en las escuelas de Asturias es mucho más una teoría que una práctica.

Foto: Ya son muchos los municipios de Asturias que oficializaron la toponimia tradicional. Foto de A Estela.
Foto: En Asturias hay aún conflictos toponímicos. Xarrio (Cuaña), foto propia.
En Asturias el conflicto lingüístico por el que los derechos de los hablantes de gallego-asturiano y de asturiano se ven mermados respecto a los derechos de los hablantes de castellano parece lejos de solucionarse, y la demanda de la oficialidad de las lenguas propias tiene ya más de 30 años.
Cuando las personas que demandamos la oficialidad y el cumplimiento de los derechos lingüísticos de los asturiano y las asturianas hacemos análisis de la situación, no podemos evitar darnos cuenta de que el tratamiento de la oficialidad se complica con la existencia de dos lenguas autóctonas. El hecho de que el asturiano sea la lengua propia de la mayor parte del territorio, y el gallego-asturiano sea la lengua propia de una quinta parte del territorio (una quinta parte que alberga sólo al 4% de la población) nos hace plantear que si alcanzamos a ver oficializadas nuestras lenguas la gestión de dos realidades lingüísticas distintas puede ser complicada.
Mientras algunos demandan la oficialidad del asturiano para todo el territorio de Asturias y la del gallego-asturiano nada más que para el Eo-Navia (conjuntamente con el asturiano), otros demandan que el asturiano sea oficial en su territorio y el gallego-asturiano en el suyo. Esta última visión aporta un problema extra, y es que al suponer los eonaviegos sólo un 4% de la población, el desconcimiento de la lengua asturiana iba a ser un perjuicio muy grande para trabajar fuera del Eo-Navia, en el resto de Asturias. Y es que, como es evidente, el funcionariado se sitúa casi todo en el Centro de Asturias (especialmente en la capital).
Este modelo de oficialidad, en la que cada lengua es oficil donde se habla, pero no en el resto de la Comunidad, es lo que se viene promocionando desde Navarra, donde el vasco goza de cierta protección nada más en el norte de la Comunidad, pero no en el sur castellano hablante (el castellano es oficial también en el norte porque es oficial en todo el Estado). Esto supone una auténtica desconexión administrativa y cultural entre el norte y el sur de Navarra.
En cambio, el modelo catalán, es el de dos lenguas oficiales en todo el territorio de Cataluña, y cada una de ellas preferencial en su dominio. De este modo se asegura el derecho de todos los ciudadanos catalanes a usar su lengua (sea el catalán o el aranés) indistintamente del lugar de Cataluña en el que se encuentren, pero por otro lado en el Valle de Arán no se va a promocionar el uso del catalán (lo que haría que se corriera el riesgo de que el occitano fuese sustituído por el catalán), sino el occitanto; y como es evidente no vas a encontrar letreros en occitsno en Barcelona.
Este modelo cojea un poco, pues asegura el aprendimiento de catalán en el Valle de Arán, pero no el del occitano en el resto de Cataluña, pero a grandes rasgos es el que podíamos usar en Asturias.
No es realmente un invento catalán, pues si nos paramos a pensar es el modelo canadiense, donde coexisten el francés y el inglés, y todos los canadienses acaban conociendo las dos lenguas, pero cada cuál se promociona en su sitio.
El movimiento de reivindicación lingüística en Asturias tiende a no entrar en la polémica de la división lingüística que se da en esta Comunidad. Tanto es así que muchas veces se elude debatir sobre la presencia de las distintas variedades dialectales del asturiano, a pesar de que es un debate que, sobre todo desde los municipios del Occidente que hablan asturiano (éste es un debate, en principio, ageno al gallego-asturiano), se intenta forzar continuamente.
Evadir el debate de la diversidad lingüística en Asturias por no crear divisiones ni fisuras en el movimiento de reivindicación lingüística es una actitud realmente desaconsejable, por no decir irresponsable por completo. Cuando una comunidad lingüística (en este caso dos, las comunidades de hablantes de asturiano y de gallego-asturiano) reclama la oficialidad y el reconocimiento de sus lenguas, tiene que tener un discurso de cómo aplicar esa oficialidad y esas políticas lingüísticas. Y el discurso no se puede quedar en lo inmediato, sino que tiene que transcender hasta constituir un discurso pensado para ser válido a largo plazo.
Es la forma de que la oficialidad deje de ser un lema para convertirse en un proyecto político.
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